Mañana de domingo

Seguís durmiendo, sin ningún problema, a pesar de que el sol me obliga a cerrar las cortinas.

La gata juega, inquieta, correteando por la casa sumida en esta oscuridad artificial. Yo saco la compu y me pongo a teclear, sin muchas ideas. Una sola frase me da vueltas por la cabeza. La escribo, en grande. Me quedo mirándola, mientras el cursor titila al final de la última letra.

Mi mente, en blanco. Vos ni siquiera roncás. Los peluches con los que intentamos distraer a la pequeña felina están esparcidos por todas partes, abandonados a morir entre aquellas garritas.

Afuera, el silencio y el calor. La calle desierta.

El mundo se termina.

Adentro, la oscuridad y las preguntas.

«Y, ¿ahora?».

«¿Qué hago con todos esos proyectos enormes, si no veo cómo cumplirlos?».

Aquella época, en la que fuimos tan ingenuos de creer en un futuro construido por nuestros esfuerzos, se ha ido.

Dejo la máquina encendida y busco el mate. Una vez cebado, vuelvo a la cama y me pregunto:

«¿Será esto crecer?»

«¿Todos los adultos habrán visto morir sus sueños de esa forma?»

Estoy segura de que no. Nuestros padres siguen siendo unos ingenuos. Luchan contra estos gigantes todos los días, pierden, se vuelven a levantar, caen otra vez. Es un ciclo agotador, que no los lleva a ninguna parte. Y siempre pasa lo mismo. Cada década, el reloj del caos se pone en cero de nuevo. Mi pregunta, entonces, es:

«¿Cómo lo hacen?»

El tren en mi cabeza da la vuelta completa. Alguna nube pasa frente al sol por un instante, para irse y traer la luz en una nueva forma. Me quedo en blanco, por un momento, con la vista en la pared, mientras sorbo el mate despacio. De pronto, veo el panorama desde otro lugar.

Y pienso que, a lo mejor, es eso. Tan simple como saber que siempre habrá una nueva oportunidad de volver a pelear. Juntos. Lado a lado, con los nuestros.

Es un buen consuelo, por el momento.

«¿Lo hago mío? ¿Dejo que mi mente lo asimile también?».

Suspiro y te miro de nuevo. Estás tan tranquilo.

La gata sube a la cama y se echa junto a tu hombro izquierdo. Dejo todo a un lado y me recuesto con los dos. Mina empieza a ronronear, despacito. Vos te movés, apenas. Y te tomo de la mano. Sin dudar, entrelazás tus dedos con los míos.

Sonrío. Empiezo a creer que, a lo mejor, vamos a poder con la próxima batalla. Y debo decir, que confío plenamente en la casualidad de haberte conocido.

***

Aquí está mi aporte al tercer reto de Gym para escritores de Soñando uno de tus sueños. Cómo me costó sacar algo de esta frase.

Escribí esto, pensando en la ansiedad de fin de año, en los proyectos que van siendo descartados (por diversas razones) y en las necesidades que después vienen a llenar otros proyectos. Porque la vida para mí es eso, solucionar nuestras necesidades a base de planes. A veces me siento una brujita trazando objetivos en mi guarida del fin del mundo. No estoy loca, pasa que los medios nos ponen en la cabeza que estamos en el apocalipsis, por momentos. Y mis planes no siempre se cumplen. Pero supongo que hay veces que es mejor que la vida nos sorprenda (o eso quiero creer, total, qué más da el camino que no recorrí, no es mío, tengo que dejarlo ir). También tengo que agradecer esa pequeña tranquilidad de no hacer nada que aparece de vez en cuando. Hace falta. Y la mano de los que quiero, que está ahí cuando permito que me alcance. En resumen. Brindo por todo eso y les deseo un muy feliz comienzo de año para todos.

Cyn Romero

Amante de toda historia bien contada, real o ficticia. Bloguera y escritora del interior de Argentina.

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4 Respuestas

  1. Ay, esa página en blanco y todo lo que acompaña el día a día que nos lleva a pensar y repensar, bloquearnos o motivarnos… Me he sentida tan identificada leyendo este relato. Este año no ha sido mi mejor año, aunque ha sido mejor que anteriores. Espero el próximo año esté lleno de cosas buenas y nuestras letras se liberen como nunca para escribir historias que están dentro nuestro, ansiosas de formar nuevas historias y también, ojalá que podamos ser lo que realmente somos sin bloqueos que nos detengan.

    Gracias por este relato, Cyn, por tu post en sí. Te deseo un feliz 2020. 💕

    ¡Abrazos desde Escapando al bosque!

    • Cyn Romero dice:

      Ohhhh, y yo que dudé tanto en publicar este relato porque lo creí demasiado sencillo. Tengo una especie de crisis en mis temas de escritura, seguro voy a empezar una nueva etapa en mis publicaciones. Quiero evolucionar, así que ése va a ser mi objetivo para este 2020.
      Gracias por pasar a leer y te deseo lo mejor para este nuevo año. Un beso enorme.

  2. Que tengas un buen comienzo de año y que el año que está llegando sea propicio para vos, para tus deseos, para tus proyectos.
    Besos.

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