Disfrutalo

disfrutaloEse día despertó sin que sonara la alarma. Abrió los ojos y el sol lo saludó desde afuera, sin un sonido de pájaros, sin el ruido de los autos ni de la gente, caminando al mercado como cualquier domingo.

Era él, con su tranquilidad y su silencio. El techo blanco de su dormitorio, la luz blanca del baño, sus ojeras en el espejo, la suavidad del cepillo lavando sus dientes. El agua, apenas hirviendo, sin el pitido de aquella pava insoportable que ella se había llevado al irse.

Disfruta el silencio, decía la camiseta elegida para salir.

En la calle, ni un alma. Solo los perros, que pasaban a su lado, tranquilos, indiferentes, hacia ninguna parte.

A él no dejó de parecerle extraño que la fuente de la calle principal estuviese detenida. Como el
tránsito. Como esos niños, en la vereda del frente, que parecían estatuas. Como esas mujeres, que solo posaban junto al semáforo.

El shopping estaba abierto. Él no tenía ganas de cocinar. Se encontró caminando entre las vidrieras llenas de vestimentas que él no usaría, joyas que ella ya había devuelto, juguetes que nunca serían relevantes en sus sueños. Debía ser temprano, ya que era el único. No se veía ni a los vendedores.

Era él, con su corazón latiendo tranquilo, sus oídos en paz, su boca cerrada para nunca más repetir aquellas palabras.

Y esa mirada. Esa cara tan familiar.

No podía ser.

Tuvo que detenerse.

Pensó que se había equivocado. Pero allí estaba, detrás de la vidriera. Miró hacia todos lados, esperando que alguien saliera desde atrás de los puestos de bijouterie y riera. Sin embargo, siguió allí solo.

Se acercó más. No había dudas. El maniquí tenía su cara.

Y no solo era ése. Todos los muñecos vestidos con esa ropa que a él le costarían meses de su salario tenían sus ojos, su boca, su pelo.

Quiso gritar, reírse, exigir una explicación. Pero él lo había pedido. Ése había sido su deseo. Estar solo y que nunca más nadie pudiese molestarlo. El genio de la lámpara lo había cumplido. Su vida nunca había sido más silenciosa.

Ahora se había pasado de asqueroso. ¿Por qué? ¡Había sido ideal! ¡Había sido la mejor inversión del mundo comprar esa lámpara vieja por internet! Se quitó una zapatilla y la estrelló contra el vidrio hasta romperlo. Nadie vino a detenerlo. Pero los maniquíes con su cara se multiplicaban, por donde él mirara.

Ahora entendía. Siempre había letra chica en los deseos, el genio lo había dicho antes de esfumarse en esa humareda blanca.

Como su molesta ex novia. Como su odiosa mascota. Como sus jefes, su familia, su suegra gritona y su mundo de entrometidos.

Ahora estaba bien. Era él, con sus calles, sus casas vacías, su falta de objetivos y presiones, la falta de sus amigos que preguntaran estupideces y de negocios que vendieran porquerías que a nadie le hacían falta. Ya solo sería él. Y su cara. Su cara por todas partes.

***
Esto quiso ser una mezcla de dos consignas: la del Reto juevero de La trastienda del pecado y la del reto semanal # 22 en Sueños de Tinta. Creí que había salido bien, pero luego vi el conteo de palabras y me había ido mucho más allá de las 350. Perdón Magade. 
Igual presento mi link, pero entenderé si no entro en el listado de esta semana. Intenté recortarlo lo más posible. La próxima voy a tener más presente el límite. 
Sobre la temática, en mi familia y amigos se ha dado una serie de separaciones. Este personaje es una mezcla de todos nosotros, una especie de chiste interno sobre algunas cosas. Sin embargo, creo que hay mucho de bueno en saber cuidarse y valorar el silencio y la soledad. Así que este relato no es una crítica. Es más bien la exageración de algún miedo sentido y escuchado también en alguna confesión. 
Un abrazo a todos y que tengan un buen fin de semana.

Cyn Romero

Amante de toda historia bien contada, real o ficticia. Bloguera y escritora del interior de Argentina.

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29 Respuestas

  1. Alguna vez se puede pasar ese límite. Y tu relato quedó bien con esa extensión.
    Hay que tener cuidado con lo que se pide.
    Besos.

  2. Hola me ha gustado mucho el relato, gracia por compartirlo, y te entiendo en los retos que estoy siempre estoy cuidando no pasarme de la cantidad de palabras y caracteres asignados. Saludos

  3. Albada Dos dice:

    Inquietante. Desear el silencio puede llevar a ser un espectador de piedra, o un maniquí, en este caso.

    Un abrazo

  4. Pues yo creo que harían falta unas cuantas lámparas más de esas en el mundo,… tal vez así lográramos ese silencio tan necesario para vivir, ese silencio que nos permite escuchar neustras propias pulsaciones. No lo recortes,… te ha quedado perfecto!

  5. Pues si, el silencio en su justa medida. Es verdad que hay gente muy molesta y es mejor que estuvieran callados;pero el silencio convertido en soledad, eso si que es malo.
    Un saludo

  6. Frodo dice:

    Buen relato, digno de guión de capítulo de Black Mirror.
    Ene estas épocas invernales menos ganas da de salir a ver cómo los demás ven gastar su vida entre cosas que no sirven para nada
    En los deseos que conceden los genios siemrpe hay trampa. Balzac lo dejó bien plasmado en La piel de zapa. Y los simpsons en el capítulo de la mano de mono.
    Abrazo!

    • Ceyene5283 dice:

      ´Qué lindo, imaginarme una de mis historias llevada a una serie es mi gran sueño loco de la adolescencia. Debería haber estudiado guión.
      Gracias por pasar a leer y comentar. Abrazo.

  7. Me ha encantado tu relato, te ha quedado genial.

    Besos.

  8. Myriam dice:

    Me encantó tu relato, Cyn.
    Para nada sentí que fuera largo.
    Todo lo contrario, me quedé con ganas de más.
    De una forma muy original haces un análisis de
    relaciones ¡Excelente! .

    Un beso

  9. Myriam dice:

    Y eso de juntar dos retos ¡Chapeau!

  10. Myriam dice:

    jajajaja y tiene una moraleja:
    hay que tener mucho, muchsísimo cuidado con
    lo que se pide.

    Más besos

  11. hola! wow, que relato buenisimo! los genios son todos tramposos!

    • Ceyene5283 dice:

      Cierto. Y me gusta tanto esto de los genios, que espero poder escribir algo más largo sobre ellos. Solo necesito leer un poco más, aunque muchas referencias no encuentro. Muchas gracias por pasar a leer y dejar tu comentario. Besos.

  12. Muy buen relato, Cyn. La soledad es un paraíso cuando es querida; pero un infierno cuando no es deseada. Tu relato tiene ese aroma a cuento clásico con moraleja final que lo hace muy gustoso de leer. Me encantó. ¡Ah! Es que para pedir deseos hay que ser muy preciso, je, je, je. Un abrazo!

  13. Vaya. Que bonito.
    Me ha encantado.
    Un besito

  14. yessykan dice:

    Cada personaje, cada situación invitan a disfrutar de ese silencio en tu magnífico relato. Muy bien lograda esa mezcla de ideas para ambos retos.
    Abrazo!

  15. ¡Wow! ¿Quién no ha deseado el silencio total y por un momento, no tener que preocuparse por nada? El problema es que eso se pasa más rápido de lo que te dura ese sentimiento. No por nada dicen que no debes prometer nada cuando estás enojado o triste. Bien debería servir para pedir deseos.
    ¡Un abrazo!

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