Bitácora de cuarentena: Día 3

…o cuatro, ya no sé contar. O es que este día en particular se me ha pasado en la cama. Voy a unificar los días anteriores y promediar en día 3. Porque sí.

Empecé super activa esto del encierro voluntario. Lástima que los vecinos aprovecharon para irse de paseo el día 2. Al volver, uno de ellos se ha puesto a toser, con un ruido horrible de fumador, y me he puesto a cerrar las ventanas que dan a aquel lado. Medio difícil mantener eso, pero bueno.

Hice lo que no hay que hacer. Tomen nota, para no repetir:

Me sumergí en una locura de videos de youtube. Gente de cuarentena en otros países, dando consejos, hablando de otras cosas para distraerse. Lo meché con twitter. Gente puteándose, entre ellos, a los del gobierno, a los de la oposición… Terminé imaginando que eran todos bots, porque si pienso que gente real se pone a perder el tiempo con esas estupideces, mal estamos.

O es que todavía nos hace falta una inyección de empatía y sentido común. Y más que nada por las noticias de gente yéndose de vacaciones.

Cociné tanto, que en un momento la heladera ya no tuvo más lugar para guardar cosas. Tardamos nada en comer la mayor parte, con mi hermano. Ansiedad, ansiedad.

Empecé a notar que la locura reclamaba mis huesos. Así que hice lo que sí hay que hacer:

Hablé mucho con una amiga, por teléfono. Por recomendación de ella, leí un libro corto (A puerta cerrada, de Sartre). Hice una mini guerra de géneros musicales con los vecinos, a todo volumen. Hablé de mis preocupaciones con mi hermano, mi vieja y mi novio.

Esta mañana, me desperté al borde de un ataque de ansiedad. Me asusté mucho. Traté de entender que esto es una primera vez para todos, que nada de lo que sintamos en este momento está mal, solo hay que dejarlo pasar. Pero el malestar era casi físico y no paraba. Mi gatita algo debió notar, porque vino con insistencia a mi falda. Di vueltas por la casa, como frenética. Puse otro video de youtube, un vivo de una artista que dijo mil cosas que no escuché, en mi estado, pero entre todo eso, alcancé a escuchar “meditación”. No sé ni de qué habló, yo ya estaba por colapsar. Así que corrí a acostarme y puse un video tras otro de meditación guiada. Parece una tontería, pero funcionó. Incluso me dormí. Y así pasó medio día.

Mi hermano cocina, mi madre me envía mensajes, yo reparto links de esas meditaciones, esperando que no hagan falta, pero igual. Ahora vine a escribir, más como catarsis que esperando que salga algo bonito. Salir… Espero que salgamos todos de ésta. Sé que es más difícil para algunos. Pero no nos obliguemos a estar “bien”. No ignoremos lo que nos pasa. Busquemos el salvavidas, hasta que vuelva a nosotros el aire.

Cyn Romero

Amante de toda historia bien contada, real o ficticia. Bloguera y escritora del interior de Argentina.

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8 Respuestas

  1. Es probable caer en la ansiedad.
    A mi me ayudó visualizar el lugar seguro, el lugar elegido para estar, cerrar los ojos, imaginarse en ese lugar.

    Besos.

  2. Creo que hiciste muy bien en pasar de las redes. En esta época de aguas revueltas cada uno intenta pescar y utilizar la crisis sanitaria para intereses propios o simple política. Nunca podemos evitar lo que nos llega del exterior, pero sí podemos elegir como actuar ante ello. Todo pasa, y esto no va a ser menos. Es momento de perplejidad, pero también de reflexión. También un paréntesis para idear proyectos, para iniciar un libro, para interesarse por cosas que en el día a día no podíamos dedicarle tiempo. Para momentos de ansiedad nada mejor que evadirse y evitar informaciones que solo nos calientan la cabeza. Esta época pasará, de hecho, en Navidad será muy posible que ni nos acordemos de estos días. Un abrazo!!

    • Cyn Romero dice:

      Es verdad. En los últimos días me he abocado al estudio. Admito que he sido un poco obse, también. Voy a variar más mis actividades.
      Me hace bien pasar por acá y por los blogs de todos, una se siente más en compañía.
      Que estés bien vos y todos por allá.
      Un abrazo virtual.

  3. Citu dice:

    Animo con la cuarentena, yo escribo, limpio y cocino. además que aprovecho para leer.

  4. OMG, que mal que te haya pasado eso y espero siga surtiendo efecto la meditación. Lo de la poca empatía es increíble cómo se nota tanto para quienes se lo toman para la joda y salen como con quienes se ponen agresivos con la gente que tiene que salir a trabajar en tremenda época, uff.

    Lo de leer es una recomendación ideal para alejar la mente de todo lo que anda pasando por un rato, para salir de viaje sin salir de casa literal. Por ello ando devorando dos novelas (jamás hubiera creído que llegaría el día de poder leer dos novelas a la vez). También, me entretengo dibujando y aprovecho a salir al patio. Evito meterme a mi cuarto en todo el día para no desanimarme, que encima que se me rompió un estante del ropero que tenia lleno de libros y ahora no tengo dónde guardarlos, así que quedaron amontonados en mi escritorio (;W;). Lo que también noto es que no puedo concentrarme para escribir historias, lo que la casa está más inquieta con todos aquí, uff.

    Muchos ánimos con todo, Cyn. ¡Te mando un abrazo virtual super fuerte! (/>︿<)/ ❤

    • Cyn Romero dice:

      Sí. Voy variando con música, estudio, pero me sirve la meditación para dormir o sino quedo con insomnio total, jaja.
      Es cierto, nos hace falta primero una inyección de empatía.
      Voy a empezar a leer. Tengo que rendir unas cosas a distancia, pero mañana ya empiezo a leer ficción.
      Oh, qué pena lo de tu estante.
      Tampoco puedo concentrarme en escribir. Me cuesta bastante.
      Un abrazo virtual y cuidate mucho.

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